viernes, 2 de noviembre de 2018

Grrrrrrrr


Estoy muy enfadada. No recuerdo cuándo fue la última vez que me enfadé tanto como ahora...

Todo empezó el martes de la semana pasada. Recibí una llamada de Amena (compañía con la que tengo contratada la línea del móvil desde hace más de dos años sin ningún tipo de problemas y con una tarifa que me parece genial). Me ofrecían tener Internet por fibra a un precio total de 21 euros al mes, durante el tiempo que mantuviera la tarifa de móvil que tengo. Un año de permanencia.

Yo llevaba muchos años con R, la empresa que se encarga del cable en Galicia. Me parecía un muy buen servicio y muy buen precio (48 euros al mes), sobre todo porque anteriormente había contratado ADSL con Telefónica y eso era lo más parecido a un robo que había por entonces.

Teniendo en cuenta la gran diferencia de precio y que nadie regala nada, dije a la operadora que tenía que pensarlo. Quedamos en que me llamaría de nuevo el jueves para recibir mi respuesta.

Así que me dediqué a buscar por foros y webs opiniones acerca de la fibra de Orange (porque Amena trabaja con Orange, de hecho, mis facturas vienen a nombre de Orange y no de Amena). Y encontré opiniones muy contradictorias: la gente o estaba más que contenta o estaba hecha un basilisco con el servicio.

Busqué opiniones sobre mi tarifa telefónica y encontré lo mismo. O la adoraban o la odiaban porque les iba mal y les cobraban cosas de más.

Así que, ya que con el teléfono me iba genial, me decidí a probar la fibra. Así pagaría en total 41 euros (por móvil, fijo e Internet) en lugar de pagar los 68 que estaba pagando ahora. La verdad es que la diferencia valía la pena el riesgo.

El jueves, mientras estaba comprando naranjas en el mercadillo  :))) me volvieron a llamar, dije que aceptaba la oferta, pregunté varias cosas, entre ellas cuánto tiempo estaría sin servicio de Internet, a lo cual me respondieron que sólo el tiempo que le llevara al técnico instalar el nuevo router.

Bien. El jueves por la tarde me llama un técnico para concertar una cita e instalar el router (sorpresa, yo esperaba que tardaran unos días). Quedó en venir el viernes por la tarde, pero el viernes por la mañana volvió a llamarme para preguntar si era posible hacer la instalación media hora más tarde, porque tenía un hueco en el horario. Que si no era posible, iría por la tarde tal como habíamos quedado.

Vino esa mañana. Quitó el cable que había, puso las cosas genial. Así, quedaba puesta la wifi y mi PC, este desde el que escribo, conectado por cable al router. Probó el cable en su portátil, había conexión y se fue, dejándome su número de teléfono, ya que durante el primer mes, si había problemas con el aparato, él tenía que hacerse cargo. Después ya era cosa de Orange.

Cuando se fue, me dispuse a disfrutar de mi nueva fibra. Y "no iba". Era algo extraño, ya que por ejemplo hacía una búsqueda en Google y sin problemas, pero quería abrir algún resultado de la búsqueda y no funcionaba (connection timed out). No podía visitar más páginas que Facebook y una de descargas. Lo curioso es que la página de descargas me la abría pero no me permitía descargar nada.

Así que llamé al técnico, que se había ido de casa unos diez minutos antes. Me dijo que si las luces del router estaban encendidas y  le dije que sí. Me dijo que entonces era un problema de configuración, que tenía que llamar a Orange, porque él se hacía cargo sólo de si habría problemas con el router, sin más.

Llamé a Orange, me atendió una amable señorita, que tras consultar sus datos me hizo saber que el problema eran los puertos del router. Que como aún no se había efectuado la portabilidad, había puertos abiertos por R y puertos abiertos por Orange y se "peleaban" entre ellos y por eso algunas cosas me funcionaban y otras no. Que en un plazo entre 24 y 72 horas un técnico se pondría en contacto conmigo para arrelgarlo.

Tocaba esperar. Pero entonces me llamaron de R. Que la portabilidad se iba a hacer efectiva en dos días a las ocho de la mañana y que si hacía el favor de contarles porqué me quería ir. Dije que por mera cuestión económica. Me preguntaron cuánto iba a pagar, les dije que 21 euros al mes. Y entonces.... ¡me dijeron que era muchísimo, demasiado! Yo, sorprendida, dije que ellos me cobraban más, que me cobraban 48 y que según mis pocos conocimientos matemáticos, pagar 48 era más que pagar 21.

La señorita que me llamó me dijo que ellos tenían una oferta mejor, que yo estaba pagando demasiado. Ahí empecé a mosquearme, o sea que tú, que me estás cobrando lo que me cobras, me dices que cobras demasiado y que soy tonta por querer pagar menos. Le pregunté entonces porqué estaba pagando 48 y me dijo que ellos no podían bombardear a los clientes con ofertas. ¿¿??.

Me dijo que con Orange pasaría a pagar entonces 41 euros por móvil, fijo y fibra. Le dije que sí. Me dijo que me hacía una oferta mejor: 36 euros al mes por todo eso, si pasaba el móvil a R y cogía una tarifa específica para el móvil. Que me aseguraba ese precio por un año. Le dije que Orange me ofrecía el precio mientras mantuviera mi tarifa de móvil, fuera el tiempo que fuera. Que yo ya había tenido móvil R y que me cambiaron la tarifa sin avisar, que me enteré cuando me llegó la factura y que entonces fue cuando lo di de baja. Me dijo que no podía asegurarme el mantener una tarifa más allá de cuatro o seis meses. O sea que lo de 36 euros al mes, nada de nada, porque podían cambiar las tarifas del móvil en cualquier momento.

Por supuesto, le dije que no y que me sentía insultada cuando me llamaba para decirme que llevo años pagando de más y que ahora que cambio a pagar menos, me equivoco.

Total, que se hizo la portabilidad. Yo, ingenua de mí, pensé que entonces ya no tendría problemas con Internet, porque R ya no tenía sus puertos y todo eso. Pero no. Los problemas seguían.

Para más inri, dejé de tener servicio de Internet en el móvil. Llamé a Orange. Al meter el número de teléfono con el que tenía problemas, en lugar de pasarme con alguien como hicieron el primer día que llamé, saltó un mensaje automático diciendo que los clientes de Amena tenían que consultar sus problemas con Amena.

Así que llamé a Amena. Volví a explicar todo y añadí que la portabilidad se había hecho efectiva un par de horas antes y que no tenía Internet en el móvil. La muchacha que me atendió me guió paso por paso para configurar mi móvil hasta que no tuve ningún problema. Y después consultó lo del PC y me dijo que el alta no se había efectuado esperando lo de la portabilidad y que por eso seguramente tenía problemas con Internet. Que ella pasaba recado al servicio técnico (quienes, además, aún no se habían puesto en contacto conmigo), que en un lapso de 24/48 horas tendría que tener el servicio sin ningún problema.

Pues no, seguía sin servicio. Y ya empezaba a enfadarme y bastante. Llamé de nuevo a Amena y me atendió un amable muchacho. Le expliqué lo sucedido, consultó los datos y dijo que sí, que ya veía la incidencia. Que si había probado a encender y apagar el router. Pues sí. Que lo reseteara. Pues sí. Que cambiara el cable de conexión por otro que me habían dejado. Lo cambié. Que pinchara en otro puerto del router. Pinché. Pues ya no se le ocurría nada más.

Le comenté lo de los puertos y sugerí tímidamente que igual eran las DNS el problema. El muchacho dijo que iba a ver, que le fuera diciendo lo que me aparecía en el PC. Primer problema: tengo todo en inglés y el muchacho dijo que así no podía, que en inglés no sabía y que era muy complicado. Le dije que no había problema, que se lo diría en castellano, pero ya se cerró en banda, al parecer el estar todo escrito en inglés en lugar de en castellano impide a los técnicos hacer su trabajo. A partir de ahí, el chico no quiso saber más del problema y me dijo que era problema de mi PC.

Que ellos podían enviar un técnico a arreglarlo, pero cobrándome. Que la alternativa era que yo, por mi cuenta, contratara a alguien que me solucionara el problema. ¿¿??. Yo contrato un servicio y el servicio tiene que funcionar. Si el cable con R iba bien en mi PC, tenía que ir bien con Orange.

Pues no, que todo iba bien con ellos y que el problema era de mi PC y no podían hacer nada más.

A todo esto, hora y cuarto al teléfono. Les colgué. Sí, sé que es de mala educación, pero es que ya estaba pensando en Uzis semiautomáticas, katanas y cuchillos de postre como armas.

Total, que llamo al técnico que vino a ponerme el router. Me dice que no puede venir, que está de baja, pero me da el número de un compañero suyo para que eche un vistazo, que él ya le contará lo que ocurre. Llamo al compañero, quedamos para el miércoles por la tarde a partir de las seis. Bien, cancelo mis clases del miércoles. Miércoles a las siete y aún no ha aparecido. Llamo, no me contestan. Vuelvo a llamar y el técnico se sorprende, diciéndome que como él no podía venir, llamó a otros compañeros para que se acercaran. Pues no vinieron. Así que me dijo que concertáramos una cita para hoy, viernes, que así vendrían a la hora acordada. Viernes a las diez de la mañana. Vale.

Hoy, viernes, a las once menos veinte aún no había llegado nadie. Ninguno de los teléfonos de los técnicos estaba operativo. Después de un cuarto de hora de insistir, me contesta uno. Sorprendido porque aún no haya llegado nadie a casa. Yo con el cabreo acumulado, diciéndole que si había pasado algo, lo mínimo era avisarme que llegarían tarde. Excusas, perdón y tal. Que él había llamado a Orange porque no entendía que si el problema era de puertos o de DNS no me lo solucionaran ellos. Que ellos (los técnicos del router) no podían configurarme nada en el PC y que si el problema era el que pesaban, no había nada que hacer. Que no tenía sentido que Orange no me dejara todo puesto para funcionar, pero es lo que había. Que de todas formas, en media hora estaría un técnico (otro), en mi casa para ver qué sucedía.

Así que tiré la toalla y llamé a APP, una tienda de informática donde acudo siempre que tengo algún estropicio informático o necesito comprar algún componente. Expliqué lo que ocurría y pregunté cuánto me cobrarían por venir a echar un vistazo. El chico que me atendió me dijo que si era problema de las DNS era tontería que viniera, que ya lo hacíamos por teléfono. Me fue indicando paso por paso qué hacer.... y funcionó. En menos de diez minutos me habían arreglado un problema que arrastraba desde hacía una semana entera. Y sin cobrarme.

Y ahora estoy aquí desahogándome contándolo. Y también para que sirva de aviso a navegantes: la fibra con Amena va bien, pero no os configuran los ordenadores para que la reconozca.

viernes, 19 de octubre de 2018

Macy Gray - I try


La primera vez que la escuché fue en Las chicas Gilmore, en un episodio en el que las dos protagonistas se enfadan, discuten... la hija se mete en su habitación dando un portazo y pone esta canción, la madre sube las escaleras hasta su dormitorio, cierra dando un portazo y pone la misma canción.

Me gustó y la busqué. No la escucho tras dar portazos ni cuando estoy enfadada, simplemente me gusta, sin más. Ahí dejo el enlace:

Macy Gray

sábado, 13 de octubre de 2018

Imagen







Esta mañana salí a comprar el pan. Al volver a casa vi este arcoiris. La imagen puede dar sensación de apacibilidad. No es así. Hacía muchísimo viento, tanto que he puesto a secar la ropa dentro de casa, con el deshumidificador a tope. También había diminutas gotitas de lluvia en el aire, como si en lugar de llover nos rociaran :)

El ambiente pasaba en menos de un minuto de estar todo luminoso y el cielo azul a una oscuridad casi crepuscular e invernal. Así toda la mañana.

Hacía tiempo que no veía uno así, tan entero.

viernes, 12 de octubre de 2018

¿Una sonrisa?







Ayer Manolo y yo hicimos cuarenta años de casados

¿Y qué hicisteis?

Un minuto de silencio

martes, 9 de octubre de 2018

Humor gallego



A ver, ¿qué carajo haces? Somos veinticuatro, despeja primero las tiras de churrasco y despues ya te sale la cifra de los criollos.

Nota: Carallo en Galicia es una palabra comodín, tiene muchísimos matices y la verdad es que no restulta tan grosera como su versión en castellano, al menos, para mi gusto.



Venga. Ya sé que el primer día es duro pero... dónde va que ya entraron todos los niños
Pobre, debe ser pequeñita
Qué va, mujer, es la maestra


 ¿Tres euros por un vaso de agua?
De agua nada! Vino homeopático!


Cuando lleguemos a mi parada avísame
Agripina, vuelve en ti que entraste en trance

Lecturas

Es curioso pero parece que cuanto menos tiempo libre se tiene, más cosas se hacen. O por lo menos es la sensación que tengo. Y esta última temporada he recuperado el placer de robar tiempo para leer.

He leído Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre, de Belén Barroso, una historia de humor alocado, una versión retorcidamente humorística de las novelas de Jane Austen. Fácil de leer y que arranca alguna que otra sonrisa

Leía la novela y al mismo tiempo mi cabeza "releía" Orgullo y prejuicio, reconociendo algunos personajes y situaciones (aunque increíblemente exageradas). Una experiencia muy agradable.

Ahora estoy leyendo Todo esto te daré, de Dolores Redondo. Coincide mi descubrimiento de palabras típicas gallegas  con esta lectura, en la que reconozco costumbres y formas de actuar de muchos personajes, e incluso tengo una clara imagen mental de ellos. Por lo que he leído hasta ahora (apenas acabo de comenzar), la autora refleja muy bien la Galicia "de pueblo", con su toque de caciquismo y sus formas de expresarse.

La trama por ahora me ha sorprendido, hay cosas que me tienen un tanto confusa, lo cual hace que tenga ganas de seguir para ver si me aclaro un poco.

Y eso es todo por ahora.