domingo, 17 de febrero de 2019

Tarde de clásicos


Después de un sábado luminoso y casi casi con calor, ha amanecido un domingo húmedo y un tanto sombrío. La lluvia cae mansa pero persistentemente, así que no hay nada mejor en tardes como esta que echar mano de los clásicos.

Y me he visto, una vez más, dos películas seguidas protagonizadas por Bette Davis: la primera, Eva al desnudo, una historia de ambición y manipulación disfrazada de admiración y humildad. Me encanta cada vez que la veo. La segunda, El señor Skeffington, una historia sobre el egoísmo y la vanidad, con un final un tanto precipitado quizás, pero que también disfruto cada vez que la veo.

Y si más tarde me queda hueco para ella, le toca a La loba o a Jezabel, para rematar el día.

Supongo que habrás visto todas. Si no es así, cualquiera de ellas es una buena opción para pasar una tarde de invierno.

Muerte de una joven, miniserie

Miniserie alemana de dos episodios. Fría, diría que gélida tanto en la ambientación como en la presentación de los personajes.

Una niña de catorce años es hallada muerta, en el agua. Empiezan las investigaciones para dar con el culpable de dicha muerte. Se salta de un sospechoso a otro, intentando cruzar tramas personales de los personajes principales. Se supone que el final es inesperado, fruto de un giro de guión.

Lo dicho, gélida. No la recomiendo, sinceramente, de hecho he estado a punto de dejarla de lado por la mitad, seguí por pura cabezonería ya que ni siquiera me importaba conocer la identidad de la persona culpable.

martes, 12 de febrero de 2019

El asesino de mujeres, Martina Cole


Me gustó. De hecho, cada vez que tenía que dejar de leer me quedaba con un punto de ansiedad por saber qué iba a suceder a continuación y eso hacía tiempo que no me sucedía con un libro.

Es curioso que me sintiera así porque básicamente creo que la historia tiene un defecto bastante gordo, y es que ningún personaje tiene visos o comportamientos "reales". Hay una oficial de policía que ha luchado mucho por ascender, a cargo de un caso bastante importante, con problemas familiares graves y se pasa más de media novela suspirando por un hombre.

Está la abuelita irlandesa, que juega al bingo y hace estofado sin parar. Las crisis le resbalan como el agua por las plumas de un pato, ya puede haber un intento de suicidio, asesinatos o cierta involucración con el mundo del crimen, ella sonríe y es feliz y quiere a todo el mundo.

Un hombre que ha perdido lo que más le importaba de una forma dolorosísima, pero que al día siguiente está pensando en ligarse a una mujer y tan pancho.

Creo que esto sucede porque la autora ha tratado de que cada parte de la historia fuera contada por su protagonista y tal vez en un intento de remarcar claramente las personalidades de cada uno, se haya pasado de la raya, porque realmente algunos personajes llegan a resultar hasta grotescos.

Así y todo, quería saber qué pasaría con el protagonista, que parte con todo en contra y que es otro de los personajes que no tiene personalidad definida, que cambia brusca y contínuamente de forma de pensar y actuar.

Y el final es, sencillamente, estúpido, en mi opinión. Y el "epílogo" sobraba, sinceramente.

Y aún así, me tuvo pendiente de la historia durante dos días, así que algo tiene...

domingo, 10 de febrero de 2019

La trilogía de Cormoran Strike

Hace mucho, mucho tiempo, en una de mis visitas a la biblioteca municipal, me traje para casa tres libros, uno de los cuales estaba escrito por un tal Robert Galbraith. Como siempre que tengo más de un volumen a elegir, cerré los ojos y cogí al azar el primero para ser leído. Y era "El canto del cuco", precisamente de Galbraith.

Empecé a preocuparme cuando en la contraportada leí que era un seudónimo de JK Rowling, la creadora del (para mi) repelente niño mago. Ufff. Estuve a punto de dejarlo de lado. No soporto a Harry Potter, en serio. Pero hice de tripas corazón y comencé a leer.

Y la verdad es que me enganchó desde el primer momento. Los personajes me encantaron, la trama era un poco liosa, la verdad y me sobraron algunas alusiones a la geografía londinense, pero me gustó lo suficiente como para leer los otros dos títulos.

Se pueden leer por separado, cada tomo es un caso resuelto por Cormoran y su ayudante/socia Robin. En el primero resuelven el aparente suicidio de una conocida modelo, en el segundo la desaparición/muerte de un escritor un tanto peculiar y en la tercera, siguen el rastro de alguien que envía a Robin una caja que contiene una pierna humana.

Para ser sincera, el que más me gustó fue el primero. Los otros a veces me daban la impresión de ser "más de lo mismo", mismas expresiones, mismas sensaciones, todo igual. La verdad es que si me piden recomendarlos, diría que con leer el primero basta, porque además después hay una especie de tentativa de romance de fondo que no pega ni con cola.

Pues eso, para pasar una tarde, a leer "El canto del cuco"

lunes, 4 de febrero de 2019

La brújula de Noé, Anne Tyler


Liam es un hombre de sesenta años que pierde su empleo y por ello debe reajustar su vida. Se muda a un apartamento más pequeño y económico y piensa en la jubilación. El día de la mudanza, se acuesta cansado y dolorido por el esfuerzo y cuando abre los ojos, se encuentra con que está en un hospital: ha sido atacado en su casa.

Liam y su búsqueda de la memoria perdida, podría titularse. Porque el protagonista se obsesiona por esas horas en las que le golpearon la cabeza, que se han borrado de su memoria. Se siente incómodo, desasosegado, necesita saber qué ha ocurrido.

A priori suena interesante. Pero la verdad es que son 180 páginas que se me han hecho eternas. Ni un asomo de optimismo, de felicidad, de calma. Todos los personajes son poco agradables, desde el protagonista hasta su familia, el neurólogo, sus amigos, etc.

Es todo muy frío y eso hace que la lectura parezca densa, no despierta empatía ni permite que te sumerjas en la historia. Simplemente sigues adelante con la esperanza de que algo mejore con el paso de una página a la siguiente.

No la recomiendo. Supongo que habrá gente a quien le parezca una maravilla, pero yo no pude disfrutarla, la verdad.

lunes, 28 de enero de 2019

El código da Vinci, Dan Brown


Los sábados suelo pasarlos con mis padres, en la aldea. Ellos van hacia allá los viernes por la mañana y nosotros desde aquí los sábados por la mañana. Y volvemos el sábado después de comer.

Pues en diciembre, por causas climáticas, tuvimos que quedarnos a dormir, había un temporal importante y estaba bastante oscuro además, así que decidimos que era más prudente quedarnos hasta el domingo y salir por la mañana con mejor luz y posiblemente sin tanta lluvia ni viento.

Y así fue como me vi de nuevo en mi antigua habitación, aunque la verdad es que está bastante cambiada. Desapareció el enorme tablón de corcho con fotos y anotaciones, en lugar de una cama ahora hay dos, está todo más adornado (yo soy muy espartana en temas de decoración)... bueno, el caso es que ahí estaba yo en una de las dos camas a las diez de la noche y sin pizca de sueño.

Porque tengo que decirte que cuando estoy con mis padres vuelvo a tener siete años. No es que me ordenen lo que tengo o no tengo que comer, hacer o incluso pensar, es que ya directamente lo ponen por delante. Y acostarse a las diez es una hora muy adecuada para un sábado por la noche. Punto.

Ya sabes que desde hace más de tres años sufro insomnio, lo cual hace que normalmente me acueste alrededor de las dos de la mañana y si tengo suerte, consiga dormir unas cuatro o cinco horas, en dos veces. Imagina lo que fue para mí estar a las diez metida entre las sábanas....

Pero como ya dije, era mi antigua habitación. Y allá por donde paso, dejo libros. Así que me levanté, abrí el armario empotrado y ahí estaban las huellas de mi paso por la casa. Y cogí El código da Vinci.

Como lo había leído hacía ya bastante tiempo, lo disfruté bastante. No como la primera vez en que descubría los "secretos" de las obras de arte y estaba con el corazón en un piño pensando qué más le podía pasar al pobre Robert Langdon, pero sí lo suficiente para estar entretenida esa noche.

De hecho hace poco busqué la película protagonizada por Tom Hanks, pero la verdad es que me pareció bastante aburrida, para mi gusto le faltaba vida, ritmo, no sé.

Pues eso, si no lo has leído, tenlo en cuenta.

Tiburón, Peter Benchley


A ver, como casi siempre esto tiene una historia detrás. Hace bastantes meses leí Meg, de Steve Alten. Supongo que ya sabes, el Megalodón que sube a la superficie y se merienda todo. Hace poco vi la película. Normalmente no la hubiera visto tras leer el libro, pero la protagonizaba Jason Statham y esas son palabras mayores.

La película es aún más horrible de lo que esperaba. No se parece prácticamente en nada a la novela, salvo que hay un bicho enorme comiendo gente, barcos y lo que se le ponga por delante.

Aprovecho para decir que la novela está entretenida, no marcará la vida de nadie pero es la típica que te hace pasar una tarde o bien en plan manta y novela o bien en plan tirada al sol y novela. De ese tipo, ya sabes.

Y si me conoces un poquito, ya sabes que hice hace un par de años una maratón de tiburones. Documentales, películas y demás sobre esos animales.

Así que cada vez que veía este título, pasaba de largo. Hasta que el otro día me puse a lo tonto a verlo y lo leí del tirón.

Creo que lo hice así más que nada por la diferencia que había con la película. Todos los personajes estaban cambiados en cuanto a personalidad se refiere. Y las relaciones entre ellos no eran las que aparecen en la película, sino más oscuras y tormentosas. Líos políticos e incluso presuntos tratos con la mafia, infidelidades, arrepentimientos, etc. La verdad es que en la novela lo de menos es el tiburón, lo cual es otra de las cosas que cambiaron en la película (afortunadamente).

Si hubieran adaptado la novela tal cual, habría salido una de las películas que yo defino como de televisión un domingo por la tarde. Así que te recomiendo que, si la lees, lo hagas olvidando la famosísima película. Aunque si no lo haces tampoco te vas a perder gran cosa.